martes, 26 de junio de 2012
viernes, 8 de junio de 2012
COMPARTIENDO BELLAS IMÁGENES DE LA CELEBRACIÓN 25 AÑOS
Queremos
completar la celebración de los 25 años de presencia de las Dominicas de la
Anunciata con bellas imágenes que las hermanas han querido compartir en facebook. Disfrútalas!
http://www.facebook.com/video/video.php?v=2443658189426
http://www.facebook.com/video/video.php?v=2439035993874
25 AÑOS “ENKINDLING LIGHT”
Hoy,
en al año 2012 la Anunciata en Filipinas celebra gozosa y agradecida sus 25
años de vida, donación y gracia. Un largo camino que poco a poco se va extendiendo
a otros países de Asia… Fe, amor y esperanza apuntan hacia un futuro de nuevas promesas
para expandir el Reino de Dios.
Se siente un gran gozo poder
narrar un acontecimiento tan significativo. La Anunciata 25 años en Asia, el
sueño dorado de nuestro Padre San Francisco Coll, “Yo no podré, pero mis hijas
irán”.
Gracias P. Coll. Tú encendiste en
el corazón de unas primeras hermanas, Monserrat Casellas, Mª Ángeles Ortega y
otras que siguen sus pasos hasta hoy, el ansia de ser luz, de testimoniarla con
la vida, la Palabra, la entrega, el servicio a los necesitados.
Hoy queremos seguir alumbrando,
que la antorcha que encendieron en su tiempo, nuestros padres Santo Domingo y
San Francisco Coll, siga iluminando e inflame el corazón de tanta gente ansiosa
y necesitada de recibir el mensaje de Jesús, su Palabra. Que esta Palabra,
transforme su corazón para ser portadores de la luz. “Una luz enciende otra
luz”.
Nos unimos a la Anunciata entera
en el bicentenario de nuestro Padre Coll, queriendo ser luz que arda con fuerza
y, contagiemos con nuestra vida, a muchas jóvenes para que continúen el Carisma
del P. Coll.
Actualmente, como en el siglo
XIX, tiempo de nuestro P. Coll, también se necesita iluminar las tinieblas de
la ignorancia en este Oriente.
Como muestra el LOGO, “Enkindling
light”, hemos celebrado con profundo entusiasmo los 25 años de la Anunciata en
Filipinas. Las tres comunidades de Quezón City, San Carlos y Calamba, nos hemos
unido en la plegaria y en la fiesta.
La celebración ha tenido lugar en
la primera casa fundada en Filipinas, en Cubao (Quezón City).
Como preparación a este gran
acontecimiento, se llevaron a cabo una serie de actividades:
- El día 25 de Octubre, tuvimos
la Apertura de los 25 años de la presencia de la Anunciata en Filipinas. En la
breve introducción del evento, se puso de relieve con gratitud, la importancia
que tuvieron en este acontecimiento las Hermanas Montserrat Casellas y Mª
Ángeles Ortega que desde el cielo, seguirá iluminando la obra que ella comenzó
y las Hermanas seguimos con profundo entusiasmo. Continuamos el acto,
descubriendo una pancarta con el tema “25 YEARS ENKINDLING LIGHT” (25 años dando
luz). El símbolo de la luz fue el centro que acompañó toda la celebración. Al
final, cada hermana cogió una estrella luminosa con el compromiso de “ser y
compartir la luz”.
- Del día 18 al 20 de febrero,
deportes.
La Hna. Maribel junto con los
alumnos/as de la Escuela, organizaron competiciones deportivas. Resultaron
alegres y festivas.
- Los días 21, 22 y 23 de
febrero, H. Mariela, directora de la Escuela, preparó un Triduo que estuvo muy
bien organizado. Participaron las Hermanas y alumnos/as. Fue un tiempo (de 5:00
a 6:30 h.) de reflexión, oración y actuación.
El Tema central del Triduo fue:
Los 25 años de la Anunciata en Filipinas a luz del Misterio de la Anunciación
(Lc 1, 26-38).
- Primer día: “La Palabra se hizo
carne” (Jn 1,14). El nacimiento de la Anunciata en Filipinas.
EL CAMINO DE LA FE
- Segundo día: “Ellos van dando
fruto, proclamando el mensaje del Amor de Dios” (Mc 16, 15-18). Periodo de
fructificación de la Anunciata en Filipinas.
CAMINO DEL AMOR
- Tercer día: “Venid y veréis”
(Mt 9,28). Una invitación a continuar la Misión que el P. Coll comenzó.
CAMINO DE LA ESPERANZA
La cumbre de este hermoso y
sentido acontecimiento, fue la solemne Celebración de la Eucaristía, en nuestra
Parroquia la Sagrada Familia. Concelebrada por 14 sacerdotes, entre ellos
varios dominicos. La presidio el P. Solís. Conocedor del proceso de la
fundación de la Anunciata en Filipinas, hizo una panegírica homilía en la que
fue desgranando la buena acción de las Hermanas, sus grandes aspiraciones, sus
sueños, sus frutos y sus esperanzas. Larga Homilía, digna de ser leída y
reflexionada detenidamente.
La Liturgia, preparada por la H.
Cristine, añadió un matiz más de solemnidad a la Celebración.
Igualmente el Coro, formado por
Hermanas, alumnos/as y exalumnos, que con sus cantos y voces angelicales
engrandecieron el Acto.
Terminada la Eucaristía, H.
Sagrario agradeció a los que habían participado y compartido con nosotras la
Acción de Gracias en esta Eucaristía, religiosos, religiosas de otras
Congregaciones, familiares y fieles de la Parroquia. Sus palabras muy emotivas,
la emocionaron e hizo emocionar.
La fiesta en homenaje a los 25
años de la Anunciata en Filipinas, continuó en la Comunidad, en donde
compartimos mesa y mantel. Una comida de fraternidad ofrecida por las Hermanas,
a la que asistieron unos 200 invitados, entre ellos nuestros alumnos/as. Reinó
una gran hermandad y alegría en el compartir. Finalmente la acción de gracias y
la despedida.
Queremos agradecer a la
Congregación y a nuestras Hermanas de la Provincia de San Raimundo de Peñafort,
su apoyo con la oración, su interés, su recuerdo y sus felicitaciones.
No faltaron los poemas de
agradecimiento al Señor, como el de la Hermana Rolindes, rememorando el
Aniversario.
GRACIAS PADRE COLL. QUE TUS HIJAS
SIGAMOS CON LA ANTORCHA ENCENDIDA Y QUE NO SE APAGUE.
H.
Isabel Martínez de Castro.
jueves, 22 de marzo de 2012
BENDICIÓN DE LA CASA DE QUEZON CITY, FILIPINAS
Ecos de la historia en estos 25 años
¡19 de mayo de 1990! Esta fecha
tiene para la Comunidad de Filipinas múltiples resonancias. En primer lugar, la
fiesta de Nuestro Padre, Francisco Coll, que intentamos celebrar cada año con
solemnidad. En 1987, la bendición de la primera casa en estas tierras de
Oriente, en la que la Comunidad ha vivido por espacio de tres años. También y
¿cómo no recordarlo? la entrada de la primera vocación Filipina.
Las lecturas de Efesios 2,19-22 y Le. 12,22-34, iluminaron y dieron sentido a estas reflexiones.
Un tema publicado en el Boletín Anunciata en el año 1990. Escrito por la Hna. Sagrario
Llorente en el que dejó plasmada una de las vivencias inolvidables.
¡19 de mayo de 1990! Esta fecha
tiene para la Comunidad de Filipinas múltiples resonancias. En primer lugar, la
fiesta de Nuestro Padre, Francisco Coll, que intentamos celebrar cada año con
solemnidad. En 1987, la bendición de la primera casa en estas tierras de
Oriente, en la que la Comunidad ha vivido por espacio de tres años. También y
¿cómo no recordarlo? la entrada de la primera vocación Filipina.
Nunca mejor escogida esta fecha para la
inauguración y bendición de la nueva casa de formación, “the convent” como la
gente de los alrededores la llama.
El día amaneció claro y soleado, mas poco
tiempo antes de la bendición, una lluvia torrencial comenzó a caer. Según
nuestra mentalidad esto lo consideraríamos un contratiempo, pero para la gente
de aquí, es una señal de que Dios bendice, se hace presente, riega la tierra
para que dé fruto. Como diría Blondel “todo lo de aquí abajo se sostiene por
arriba”. No puede haber vida sin el aliento del que la sostiene.
Procuramos que este acontecimiento fuese lo
más significativo posible. Con tiempo suficiente se enviaron invitaciones a las
comunidades que componemos la Familia Dominicana, aspirantes, vecinos, amigos y
conocidos. Allí, junto con el programa a seguir, se podía leer la frase del P.
Coll:
“Sí, sí; la Anunciata es obra de Dios”,
expresión que tiene un gran sentido para nosotras; las novicias y postulantes
la han aprendido de memoria y la repiten con frecuencia...
La ceremonia empezó con la bendición de la
puerta de entrada:
“La paz sea en esta casa”. A continuación
todos los asistentes, en procesión, nos dirigimos a la capilla, donde
celebramos la Eucaristía. La concelebración fue presidida por el P. Bonifacio
Solís, vicario Provincial de la Provincia del Rosario para Filipinas y Padres
Dominicos de las comunidades de S. Juan y Sto. Tomás.
Cabe destacar en esta
celebración, bastantes momentos llenos de significado, a saber: La bendición de
cada una de las dependencias, donde se resaltaba el, ¿por qué?, y el, ¿para
qué?, en relación con la vida de Comunidad. También se bendijeron las
diferentes imágenes... La Biblia: Palabra de Dios, que ha de iluminar todo
nuestro quehacer y existencia.
Es preciso mencionar la homilía,
en la que el presidente puso de relieve la gran personalidad de nuestro Padre
Francisco Coll, la validez de su vida y misión en el "aquí" y el
"ahora", y cómo la Anunciata debe ser continuadora de su espíritu en
estas tierras filipinas.
Las lecturas de Efesios 2,19-22 y Le. 12,22-34, iluminaron y dieron sentido a estas reflexiones.
“Lo esencial es invisible a los
ojos”... pero para nosotros, lo visible hace presente lo “invisible”, como el
símbolo pone de manifiesto lo que existe “más allá” de lo que nos rodea. Esto
fue lo que intentamos vivir a través de las ofrendas:
-
La mesa, Eucaristía que nos convoca y nos hace hermanos.
-
Las velas, que nos recuerdan constantemente
nuestra misión de ser luz.
-
Los documentos de la corporación, que dan
personalidad jurídica a la Comunidad.
-
Los planos e instrumentos de trabajo, que sirvieron para
construir el edificio.
-
El plan de formación, símbolo de la tarea encomendada
para nuestra misión aquí.
-
Frutos típicos, símbolo de las primeras vocaciones
filipinas.
-
Flores, que hacen presente el Autor de
la belleza.
-
Por último, pan y vino, ofrenda, donación...
Cristo que se hace presencia.
La celebración Eucarística continuó con toda
solemnidad.
Eras Dominico fuiste Fundador, eras un
testigo Francisco Coll.
…era tu misión evangelizar
…Has trazado una senda, senda de
verdad.
…Eras hombre alegre, eras hombre
feliz, tú amaste la vida, enseñaste a vivir…
Fue cantado por todos los
asistentes. ¡Emocionante!
Como dice un refrán en un clima de hermandad, se comparte la “Misa” y
la “mesa” y así fue, finalizamos la celebración merendando todos juntos.
Los anales no recogerán en toda su profundidad lo aquí vivido y
celebrado, pero nosotras sí. Porque esta celebración es el culmen de muchos
esfuerzos, colaboración, trabajos, luces y sombras. Pero al final es, y así lo
hemos vivido ¡Una celebración! Con todo lo que significa.
jueves, 8 de marzo de 2012
"UN CAMINO DE FE"
La expansión de la Anunciata en Filipinas tuvo lugar en los inicios del año 1987. Las dos primeras Hermanas enviadas desde la Provincia de San Raimundo de Peñafort comunicaban sus primeras experiencias. El eco de esta carta es todavía hoy, testimonio que ofrecemos a continuación con motivo de la celebración de los 25 años.
CARTA ABIERTA DE LAS PRIMERAS HERMANAS
El día 19 de mayo, fiesta del Padre Francisco Coll, inauguramos y bendijimos la primera casa de la Anunciata en Asia; Nuestra oriental capillita fue sacramento de comunión y universalidad. Por vez primera se celebraba en este continente asiático la Misa del Padre Coll en inglés, tagalog y español. Por vez primera también, eran veneradas sus reliquias y cantado su himno porque Padre Coll “el ideal que propones a tus hijas no tiene lengua, frontera ni color”.
¿Qué hacéis, qué misión
realizáis? nos preguntan muchas de las hermanas que nos escriben.
Nuestra respuesta es muy simple:
Balbuceos de recién nacido. Nuestra misión aquí no podemos concretarla hoy.
Como todas vosotras, intentamos vivir los valores esenciales de una Dominica de
la Anunciata, ahora, en una cultura nueva y desconocida que a la vez nos
desconcierta e interroga. ¿Qué futuro vislumbramos?
Nuestro presente es un CAMINO DE
FE. Vivimos la incertidumbre del caminante sin camino, la sorpresa de lo
novedoso, el claroscuro del misterio.
El Cardenal Sin al recibirnos
nos dijo cordialmente: “Bienvenidas, llegáis en el momento oportuno. Pronto las
fronteras de China se abrirán y podréis ayudar a la Evangelización de aquel
vasto país”. ¿Sueño? ¿Temeraria aventura? ¿Profecía?
Si los designios del Señor son
que la Anunciata arraigue en estas tierras, si nuestra débil semilla da fruto,
si la levadura fermenta, si la chispa prende y el CARISMA del Padre Coll entusiasma a algunas jóvenes filipinas, la Anunciata se enriquecerá con un nuevo DON y
ANUNCIARA la Buena Nueva del Reino también en tierras asiáticas.
Hoy, es un CAMINO DE FE y la
Anunciata aporta desde su pobreza su óbolo mientras sigue en vela con la
lámpara encendida y pide al Señor que su SABIDURIA esté siempre a su vera
orientando su camino y bendiciendo sus esfuerzos.
Mª Angeles+ y Montserrat
QUEZON CITY,
9 de agosto de 1987
jueves, 1 de marzo de 2012
UNA AVENTURA DE FE, AMOR Y GRACIA
Iniciamos el blog Anunciata Asia Padre Coll en agradecimiento a los 25 años de la presencia de las Hermanas Dominicas de la Anunciata en Filipinas con el deseo de dar a conocer el camino recorrido, repleto de fe amor y gracia… y seguir con gozo los pasos audaces del presente que con esperanza y siguiendo las huellas del Padre Coll están dando las hermanas para abrirse a nuevos campos y sazonar los ya creados…
La nueva expansión de la Anunciata comenzaba en 1987: Toda una aventura!
EXPANSIÓN MISIONERA DE LA PROVINCIA “SAN RAIMUNDO DE PEÑAFORT”
“Jesús designó otros setenta y dos y los envió de dos en dos, delante de sí, a toda ciudad y lugar adonde El había de ir, y les dijo: La mies es mucha y los obreros pocos; rogad, pues, al amo para que mande obreros a su mies”
(Lc 10, 1-2)
Todas hemos seguido con atención e interés los pasos
que sucesivamente se han ido dando para ver la posibilidad de ser nosotras, la
Provincia de San Raimundo de Peñafort, quienes hiciésemos realidad el deseo del
Padre Coll de llevar la ANUNCIATA a tierras de Oriente.
Así pues, estamos en otro momento de nuestro
proceso: el de la decisión y el lanzamiento. Es un momento difícil, cargado de
vacilaciones, es cierto, pero es
también un momento grande, en el cual hacemos un importante acto de FE y, a la
vez, de amor a la Congregación.
El día 22 del pasado mes de febrero, las hermanas
Montserrat Casellas y M.ª Angeles Ortega, renovando una vez más su sí,
emprendieron vuelo hacia las tan lejanas tierras de Filipinas.
Nuestras hermanas han comprendido que la MISION es
una dinámica de “más allá”, de intentar ampliar los campos del
Evangelio. Ellas se han sentido ENVIADAS a abrir caminos nuevos a la Anunciata,
una parcela de la Iglesia que “es siempre Pentecostés misionero: recibe la
Palabra de Dios, bajo la acción del Espíritu Santo, para comunicarla a los hombres”.
A su paso por Roma se vieron animadas por la acogida
de las hermanas de la comunidad así como de las del grupo de formación
permanente, que no ahorraron detalles para hacer más y más gratas esas horas. Momentos
importantes fueron las celebraciones eucarísticas, tanto la realizada en la
celda de Santo Domingo, presidida por el P. Muñoz, O.P., como la que presidió
Mons. Pironio. Ambas dieron empuje al lanzamiento misionero, ya fuera desde la
perspectiva emprendedora de Santo Domingo, como desde el silencio contemplativo
de María de la Anunciación, sobre el que tanto insistió el Cardenal Pironio.
El día 25 llegaron a Manila, lugar donde residen de
momento, acogidas por las religiosas Dominicas misioneras de Santo Domingo.
La novedad del lugar, el clima, muy riguroso en esta
época del año, la lengua, o mejor aún, las lenguas, son un cúmulo de realidades
que hacen NO FACIL el lanzamiento. En aquel país hay muchas necesidades, es
cierto. Algunas están a nuestro alcance, otras no. Poco a poco, con la firme
voluntad de las hermanas, colaboración de tantas personas amables y generosas
como se encuentran por allí, con nuestro apoyo y, sobre todo, con nuestro
recuerdo y oración y, en cuanto se pueda, con un buen “refuerzo”, si es obra de
Dios, prosperará.
Las hermanas saben que no están solas. Cristo las
acompaña. Y también saben que las acompañamos nosotras: cada una de las
hermanas de la Provincia y todas las hermanas de la Congregación que estamos
realizando nuestra tarea en distintos rincones del mundo.
Pidamos juntas a María de la Anunciación, a Santo
Domingo y al Padre Francisco ColI que sigan intercediendo por nosotras ante el
Señor, para que nos conceda a todas pero, sobre todo, a las hermanas Montserrat
y M.ª Ángeles, la fortaleza y el coraje del apóstol que quiere seguir el camino
de Jesús: “Es preciso que anuncie también el reino de Dios en otras
ciudades, porque para esto he sido enviado” (Lc. 4, 43).
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